Hispania estaba habitada por los visigodos venidos del norte de Europa desde el año 476 con el desmoronamiento del Imperio Romano.
La monarquía visigoda era electiva, no hereditaria.
En el año 710 muere el rey Witiza, una parte de la nobleza es partidaria del duque Don Rodrigo, otra lo es de Agila, hijo del difunto rey.
Estalló la guerra civil, venciendo los partidarios de Don Rodrigo.
Eran tiempos de alianzas nada fiables.
Cuenta la leyenda que Don Rodrigo se encaprichó y violó a Florinda, la hija del conde Don Julián, este que en ese tiempo se encontraba en Ceuta, traicionó a Don Rodrigo e invitó a los árabes a invadir la península, leyenda que ha pasado a formar parte del romancero medieval.
Aunque hay otra versión más creíble, en la que estando Don Rodrigo en el norte combatiendo a los vascones, los partidarios de Agila, el hijo del anterior rey Witiza, llamaron en su auxilio a los árabes del norte de África.
En el mes de Abril del año 711 Tariq Ibn Ziyad atravesó el estrecho de Gibraltar, con un ejército de 12.000 bereberes y 300 árabes.
El bereber Tariq Ibn Ziyad era el lugarteniente de Muza Ibn Nusayr, gobernador del norte de África. El ejército musulmán reforzado con tropas auxiliares judías y partidarios de Agila reúnen 20.000 efectivos y derrotan en la batalla del río Guadalete a los 40.000 defensores del rey Don Rodrigo. Convirtiéndose en el último rey visigodo.
Fue el fin de la dinastía visigoda en la península después de casi 300 años de ocupación.
Comenzaba otro capítulo en la historia de España.
Por Máximo Pastor.

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